
Fue amor a primera vista. Su mirada me tasó de arriba abajo. Imposible sonrojarme. Me tocó y luego como era de esperarse me manoseó. Subió por segunda y tercera vez mostrando repugnancia a mi presencia. ¿Qué problema tendrá este caballero conmigo? Su molestia y asco casi se infiltraban a través del acrílico azul que nos separa.
En serio, no lo entiendo, ¿esperaba más de mí? ¡No jodas! Todos cambiamos en el tiempo, unos más aprisa que otros. Por mi naturaleza, con mi trabajo 24/7, sudando a chorros, es obvio que no siempre esté presentable. Además, ¿qué tanto murmura este mequetrefe? Estoy seguro de que está más sucio que yo, por fuera y por dentro. Me dan ganas de mandarlo directo al infierno, pero solo tendría que bajar la escalera y entrar a su casa.
Sabía que este malagradecido me iba a sustituir por otro. Me miraba con una mueca traviesa mientras me tiraba en la bolsa de basura. Pobre del próximo, tan pronto se ensucie traerá un filtro nuevo para que no se contamine la cisterna.
