
Se escapó preñada de la prisión. Sobrevivió en la selva por instinto. Parió. Entre saltos mortales y volteretas, se balanceaba sobre sus extremidades y cabeza al ver crecer a sus dos hijos en libertad bajo la luz de la luna.
Asesinada, sus ositos ya adolescentes demostraron las enseñanzas de mamá sin necesidad de entrenamiento.
