
A Freddie solo le quedaban unas horas de vida. El cáncer de colon había triunfado. Sus padres se despidieron con las voces quebradas dándole besos en su cabeza raspada. Salieron del cuarto. Karl se quedó acompañándolo. Se subió a la cama, lo abrazó y le dijo que lo amaba. De pronto…
—¡Corten!
Entraron corriendo el camarógrafo, el director y los ayudantes, la maquillista y todos los personajes secundarios del set. Freddie salió de la habitación. El periodista avanzó y se le fue detrás. Sacó su grabadora y suplicó unos segundos.
—Freddie, por favor, necesito despedirme.
Freddie se detuvo y se viró. Ambos se miraron con los ojos aguados.
—Freddie, no te preocupes por mí, voy a estar bien, aunque sea nuestra última navidad. Puedes irte en paz.
—Karl, lo superarás. Yo también te amo.
—¡Corten, excelente actuación! —exclamó el director con lágrimas en sus ojos.
