
“Canta el cantor su pena y sus alegrías, pero nunca ha podido cantar las mías. Yo tampoco las canto, porque mis penas de ser tan sólo mías, son como ajenas”.
Con este verso referente del cantautor y poeta uruguayo Alfredo Zitarrosa nos acerca a lo íntimo de la finalidad poética que no es otra cosa que comunicar un discurso social a través de los sentimientos y emociones. Esto abarca todo tipo o forma de discurso: la narrativa, la descripción, el diálogo, la exposición y la argumentación. La poesía es el reflejo profundo de la diversidad, es la libertad y el poder de la voz. De todas las voces, de la tuya y la mía, de cada hombre y mujer, a través de su cultura, su pueblo y su historia.
Mi exposición, va en busca de presentar qué es la poesía para mí, de una forma breve y amena, contestar cuál es el rol del poeta ante el lector y viceversa. Y cómo esta interacción nos ayuda a ser mejores profesionales y seres humanos.
Según los recuerdos universitarios de mis cursos electivos en teoría poética con las profesoras Mercedes López Baralt y Violeta López Suria, leer y escribir poesía era el cuco de algunos estudiantes. ¿Por qué? Porque la visualizaban erróneamente como algo difícil de crear o digerir. O peor aún, como un recurso literario cursi que solo se lo disfrutan los locos, los afeminados o los rebeldes sin causa. Para nada la poesía es el resultado de preferencia sexual alguna, o de un estado de debilidad como han pretendido hacernos creer los machistas. Ni es exclusiva de grupo social revolucionario o de derecha radical. Tampoco de una clase privilegiada. La poesía, mis amigos, es de todos.
Dentro de las artes, en la literatura, la poesía busca la síntesis, el resumen, ese juego de palabras estratégicamente ubicadas en el pentagrama literario. Si en un pentagrama, porque es música, donde las letras y las palabras se transforman en notas musicales. Tanto al crear una partitura es vital qué notas, claves, matices y articulaciones musicales utilizamos y al crear el poema qué palabras, estructura poética, ritmo y tono desarrollemos. También se asemejan en que en ambas creaciones hasta las pausas y los silencios cuentan. Todo es importante. Entonces pasemos de la música al juego.
Soy jugador de ajedrez y al igual que en la música hay paralelismo con el proceso poético. La poesía es un juego de ajedrez literario donde se pone de relieve la capacidad analítica y la astucia mental en el tablero de los contextos. Al igual que en ajedrez se requiere un alto grado de atención y concentración. Cada palabra o verso al igual que cada ficha tiene un lugar específico y ha sido seleccionado con mucho cuidado e intención. Tanto el poeta como el jugador deben estar siempre alertas. Uno al escribir y leer el poema, ya que los términos o palabras connotan y denotan innumerables sentidos y significados. El otro con las jugadas o movimientos de sus fichas. Ya que cada decisión o movida tiene sus consecuencias, muchas veces irreversibles, al igual que en la creación poética.
Tanto la pareja de jugadores como la pareja del poeta y el lector deben explorar cada maniobra y jugada sobre ese tablero o laberinto existencial. Ambas parejas desarrollan una comunicación o encuentro cercano descubriendo mensajes e interpretaciones, vigilando detalles y pistas antes del siguiente movimiento. Entre más sorpresivo y creativo más valiosa será la pieza poética, así como pasa en la jugada inesperada en el ajedrez. Claro, sin permitir que te den el jaque mate como resulta en el juego de ajedrez. En el ajedrez hay un vencedor y un vencido. En el proceso poético solo hay ganadores. Dejemos el ajedrez a un lado y hablemos de ciencia.
El poeta, científico y experto de las palabras y los contextos desarrolla el análisis sistémico, o teoría de sistemas basado en el método científico. Identifica el tema que desea escribir, ve y define la interrelación entre las variables de su sistema. Identifica el balance y equilibrio del contenido. Observa el todo. Se enfrenta a la complejidad de la situación que quiere narrar y las procesa y simplifica en un ejercicio de análisis y síntesis sirviendo como partero en un nacimiento sin precedentes, de una criatura fantástica, única, mágica: su poema.
Como científico considero la poesía el instrumento para ver más allá del ojo humano. Es el microscopio holográfico del escritor para llegar a la médula de la verdad de sus emociones y las emociones de los demás. Es génesis pura, develando las entrañas de los sentimientos, suyos y ajenos, en un acertijo multicolor de palabras, contextos y matices. La poesía es El Aleph borgiano de la literatura.
Ahí radica para mí la estética y el valor de la poesía, en el encuentro efectivo de pasiones, donde se enamoran el poeta y el lector. En ese agujero caleidoscópico en el universo, en una dimensión desconocida que llamamos creación artística. Regresando a Zitarrosa, a todos los amantes de la poesía que hay hoy aquí, que tus penas y tus alegrías me las puedas comunicar con belleza, con musicalidad y con ritmo. Con esa chispa del convencimiento como si fueran ustedes los autores a ser honrados aquí hoy, y desear que la audiencia y yo podamos sentir lo que nuestros poetas y poetisas sintieron al concebir sus obras. Esta intersección casi física, matemática, geométrica donde se encuentran los sentimientos y emociones, solamente es posible si leemos más que con detenimiento y seriedad el poema, lo hagamos con apasionamiento y respeto por el que escribe.
De parte del lector, tiene que existir ese deseo auténtico y honesto de querer descubrir y decodificar el mensaje sublime que encierran sus versos o pensamientos. En este proceso poético, somos cazadores de ideas, pescadores de estrategias, coleccionistas de emociones, en un mundo donde todos somos únicos, y hay que respetar la diversidad en nuestro colectivo social.
Sí, la poesía a pesar de que es para todo el mundo, se la disfruta más aquel que se dedica con propósito para adentrarse en las profundidades del ser humano, zambullirse en ese tesoro de emociones para no solo (1) encontrar la llave de ese tesoro, (2) tener el coraje de abrirla, (3) y hacer suyo lo descubierto. Ese sentimiento de propiedad, de hacer mío lo tuyo, de intimidad, de confianza, de empatía solo lo podemos lograr si sacamos el tiempo suficiente para conectarnos con voluntad. No podemos simultáneamente pretender leer un poema, enviando mensajes por celular o computadora , hablando con nuestros compañeros o viendo televisión. Por más mutitasking que sea la generación de los Millennium, no podrá conectar responsablemente con el poeta.
La poesía además de ser música, juego y ciencia es entretenimiento, le da balance a tu vida personal y profesional. Déjame explicar más en detalle cómo te puede ayudar a ser mejor ser humano y profesional el leer y escribir poesía.
Los invito a reflexionar un poco sobre los profesionales que son híbridos de saberes. Me refiero a aquellos profesionales que siendo científicos o matemáticos y cualquier profesión u oficio relacionado a estas materias le fascina leer y escribir poesía. En mi experiencia personal y profesional me ha ayudado a desarrollar mi capacidad de atención de manera sistemática, a aspirar todos los días sin descanso a tener un sueño o una meta para compartir y sobre todo a experimentar momentos no solo de concentración ingenua sino de manera extraordinaria, en lo que muchos llaman musa o inspiración.
Ha sido evidenciado, que las personas, líderes o empresarios que leen de distintas materias que no se limitan a los asuntos propios de sus profesiones u oficios resultan ser más exitosos. Se salen de su zona de confort, exploran nuevos temas y pueden cultivar el dominio de la lectura y la escritura de la literatura, en especial, si hablamos de la poesía.
Veamos como somos mejores líderes, empresarios y profesionales con la poesía. La poesía nos enseña a simplificar la complejidad. Los poetas observan el entorno más complejo y reducen su complejidad a algo que ellos y los que lo leemos, comprendamos. Fíjense los empresarios viven en caos y su desafío o reto es hacer ese caos comprensible. En esa destreza de conceptualizar al poeta no se lo gana nadie. La poesía nos ayuda a encontrar paralelismos, leyes, hipótesis, teoremas, enseñanzas que asociamos con otras ideas para formular nuevas opciones y alternativas.
La poesía puede ayudar a desarrollar un sentido más agudo de la empatía. Se trata en definitiva de explorar sentimientos propios pero también ajenos. La poesía es un método de introspección, una forma de mirar el mundo. Un punto de encuentro entre: la razón y la intuición, entre la verdad y la mentira, la certeza y la duda, entre lo común y lo extraordinario.
Leer y escribir poesía expande la creatividad. Cuidado, la imaginación no es lo mismo que la creatividad. La imaginación es un proceso interno, puedes estar todo el día imaginando y no crear nada. Para ser creativo debes crear en la realidad externa, en el mundo empírico, algo que tenga valor para ti o para los demás. Estas capacidades creativas pueden ayudar a los directivos a generar soluciones imaginativas y a navegar en entornos donde los datos no son suficientes para encontrar respuestas.
La poesía puede enseñarnos a infundir belleza y significado a nuestra vida y entorno. Estimula el sentido del asombro y del propósito al incursionar en dimensiones profundas de la existencia humana. También nos estimula y desarrolla el autoconocimiento.
¿Quiénes entonces son más inteligentes? ¿Los matemáticos, los científicos, los artistas plásticos, los escritores, los expertos en Redes Sociales, los atletas, los Chefs de alta cocina, los educadores, los filósofos o los híbridos de saberes? En una escala de 1 a 10 donde 10 es el más inteligente, cómo se clasifica usted. Bueno, no los voy a poner en aprietos. La inteligencia es un concepto, complicado y polémico. Para mi la inteligencia es la capacidad de entender, asimilar, desarrollar información y utilizarla para resolver problemas. Los sicólogos llevan más de 100 años intentando definir la inteligencia y no se ponen de acuerdo. No hay una definición universalmente aceptada por todos. Si la más que conocemos es la inteligencia cognitiva basada en la inteligencia que surge del conocimiento o aprovechamiento del aprendizaje.
Las famosas pruebas de Cocientes Intelectuales o Coeficientes de Inteligencia que los padres corremos a hacerles a nuestros hijos para saber cuán inteligentes son y cuán exitosos van a ser en la vida son muy familiares por todos. Sin embargo, sabemos que un alto CI no significa que vas a ser exitoso y mucho menos que se garantiza tu felicidad. Sabemos que la vida como el lenguaje es más complejo que a simple vista. Hay quienes creen en la inteligencias múltiples, es decir basadas en las capacidades o destrezas, musicales, lógico-matemáticas, lingüísticas, corporales, espaciales, naturales y otras. Pero todas éstas dependen del conocimiento adquirido durante los procesos de aprendizaje y aprovechamiento académico, formal e informal.
Por otro lado, los expertos de la inteligencia afirman que en la fórmula del éxito y felicidad solamente el 20% está determinado por este tipo de inteligencia cognitiva y que el 80% restante dependen de otras variables como el DNA, es decir la herencia, dónde naces, quién te crías y cómo cultivas y desarrollas eso que se llama inteligencia emocional.
La Inteligencia Emocional se conoce como la capacidad de una persona para manejar sus sentimientos de manera que esos sentimientos se expresan de manera adecuada y efectiva. De acuerdo a la mayoría de los sicólogos modernos de finales del siglo XX y XXI, la Inteligencia Emocional es el mayor predictor de éxito en el lugar de trabajo.
Los expertos coinciden en que este tipo de inteligencia emocional juega un papel vital en el éxito tanto personal como profesional, siendo incluso más importante que el cociente intelectual. En cualquier caso, la Inteligencia Emocional parece estar vinculada a todo, desde la toma de decisiones para el rendimiento académico. La Inteligencia Emocional, resumiendo, es reconocer, entender y manejar nuestras propias emociones y reconocer, entender e influir en las emociones de los demás.
En términos prácticos, esto significa ser consciente de las emociones que se hallan tras nuestro comportamiento, así como el impacto que ejercen en las demás personas (positiva y negativamente), además de aprender cómo manejar esas emociones, tanto nuestras como los otros, especialmente cuando estamos bajo presión. Entonces, los poetas estamos en ventaja con la Inteligencia eEocional.
La Inteligencia Emocional nos ayuda a desarrollar 5 hábitos:
Conocimiento de uno mismo y autoconocimiento emocional.
Esta es la forma en que nos damos cuenta de nuestras emociones y somos capaces de evaluarlas.
Autorregulación y autocontrol de nuestras emociones.
La autogestión es la capacidad de controlar nuestras emociones. Este componente también incluye transparencia emocional, capacidad de adaptación, logro, optimismo y entusiasmo.
Habilidad para interrelacionarte con los demás
Se trata de ser capaz de interactuar correctamente con quienes nos rodean, independientemente del lugar y la situación.
La empatía
La empatía es la capacidad de entender los sentimientos de otros, es absolutamente fundamental para la Inteligencia Emocional. Pero esto implica algo más que ser capaz de reconocer los estados emocionales de los demás, también implica dar respuesta a las personas basándonos en esta información.
La auto motivación
Las personas que son emocionalmente inteligentes suelen estar motivadas por cosas más allá de las meras recompensas externas, como la fama, el dinero o el reconocimiento social.
En resumen, la poesía para mi es música, juego, ciencia e inteligencia emocional. Ambos tanto el poeta como el lector tiene una gran responsabilidad de conectarse para que el proceso de creación poética sea ideal. Creo en la supremacía de aquellos que son híbridos de los saberes. Que siendo matemáticos y científicos, o de cualquier profesión u oficio, leen y escriben poesía y viceversa.
La inteligencia emocional, mis queridos amigos, se nutre indiscutiblemente de la poesía.
Nota aclaratoria – Esta es la transcripción verbatim de la charla: Poesía y diversidad; el poder de la voz presentada en la actividad Fiesta de la Lengua Española dedicada a Nicanor Parra en la Universidad Interamericana, Recinto de Bayamon. Agradecido de esta oportunidad y un fuerte abrazos a mis amigas: Dra. Isabel Garayta, Dra. Bensa Vera y la Prof. Loida León por su confianza a un híbrido de saberes. Fotografía de Edwin Colón