No hay porque juzgar a los demás, si son o no malas compañías. Eres tú quien debes evitar a los seres con luz intermitente. Prenden y apagan con una facilidad asombrosa, dejándote en tinieblas cuando más los necesitas.
Pero… cuando todo se ponga tan oscuro que no te puedas encontrar a ti mismo. Prende el corazón, nosotros como las luciérnagas tenemos luz propia para alumbrar el camino correcto.

