Nos abandonaste sin remordimientos. No imagino el dolor de mamá con tu partida. La arrogancia fue tu mayor defecto. Te recuerdo por tu caminar orgulloso como si flotaras sobre el pasillo principal de la casa. ¡Tan inmenso! Hombre atiborrado de gases cuya acidez traspasaba la piel contaminando los rincones de nuestro hogar.
Pobre papá que no evaluaste las consecuencias de tu huída. Sin los mimos y remedios de mamá tu condición empeoró. Las llamas de la gastritis incendiaron todo tu cuerpo a pesar de las caricias de tu querida.
Quizás ella te extrañe más que nosotros.
