Cuando te separaste de mí fue un alivio. Pasé los meses más extraños de mi existencia. La metamorfosis ocurrió en cada átomo de mi materia. Confieso que desde un principio tu llegada nunca la esperé, pero cambió mi vida. Si bien el universo nos sorprende, en el pensamiento somos quienes creamos nuestro destino.
Nada ha sido igual después de la separación. Mi cuerpo volvió a mudar la piel como un réptil. El cortar el cordón umbilical no debilitó jamás el amor indestructible que nos une. Por el contrario, el sentimiento es cada día más fuerte ahora que te amamanto, querido hijo.








