La ninfa de la literatura escribe y escribe sin descanso. Las letras, tanto las consonantes como las vocales se esconden en el pote de tinta negra para que su bolígrafo no las atrape. Ellas quieren permanecer en el tintero, pero Elizabeth, la reina enamorada, no deja de pensar, de crear, su imaginación es una mujer, fértil y preñada. Los sujetos y predicados se deslizan por toda su piel desde los pies hasta su cerebro; los nombres, los artículos, los adjetivos, los adverbios, las conjunciones, los verbos, antónimos y sinónimos. Todos los signos de puntuación esperan en posición militar el llamado de la musa para asumir un lugar estratégico. Cada vez que la creatividad engendra un verso o una prosa, esta musa queda embarazada al instante nuevamente. El padre no sabemos quién es, pero hay muchos pretendientes que se quieren adjudicar la paternidad. Entre los más famosos cortejos se destacan: el seudónimo y el anónimo, gemelos fraternos en este juego de pretender ser dioses y seducir a la acrisolada imaginación.
Pintura de la extraordinaria artista italiana Nicoletta Ceccoli . Entra a su maravilloso espacio en http://locuradelectura.blogspot.com/2011/09/nicoletta-ceccoli.html/










