Aunque no los puedo estrechar entre mis brazos porque son mis amigos virtuales, siento la cálida temperatura de sus cuerpos, su rítmico respirar en mi rostro, el latir tenue de su corazón agitado sobre mi pecho curioso por conocerlos alguna tarde personalmente. Llevo dos años dando abrazos a la distancia en mi blog, sin tocar físicamente a mis amigos y amigas al otro lado de la pantalla de mi computador. Quizás para algunos sea un sentimiento estúpido, pero para mí es una muestra de fe, mi creencia de que la empatía puede existir a pesar de la distancia. Este abrazo sin brazos es una ayuda para calmar los nervios, aliviar las tensiones, aumentar el bienestar físico y mental, disminuir la soledad, retrasar el envejecimiento y fortalecer la autoestima de las personas a las que estimo, aunque nunca los haya visto en carne y hueso.
Me despido como siempre, con un abrazo virtual pero con la misma fuerza que uno real… dado con cariño auténtico.
Imagen sacada de http://haciaunavejezdigna.blogspot.com/2011/07/la-importancia-de-abrazarnos-la.html/









