
Por un mero salto, de una morada cálida a la fría intemperie.
Ayer, en una selva negra aterciopelada chupaba la sangre de la mascota. Hoy, en una planicie artificial agonizo.
Gracias a Dios, su amo me aplastó sobre la sábana.

Por un mero salto, de una morada cálida a la fría intemperie.
Ayer, en una selva negra aterciopelada chupaba la sangre de la mascota. Hoy, en una planicie artificial agonizo.
Gracias a Dios, su amo me aplastó sobre la sábana.