Aunque pensé que te iba a sacar de mi vida por nocaut, me tuve que conformar con la separación por mutuo acuerdo. Siempre te saliste con la tuya, fingiste estar enamorada, evitaste consumar el matrimonio. Entre las patrañas sobre tu delicada condición de salud y mis episodios esporádicos de impotencia quedaste virgen. En menos de un año adquiriste la ciudadanía. Felicitación querida, a ti y a tu pelirrojo amante.
Tu fracaso me enseñó a quererme más, a valorarme como ser humano. Estoy listo para otra pelea, está vez por el campeonato mundial.













